sábado, 4 de agosto de 2007

Oneiric songs

Yo no sé si a todo el mundo le pasa (al parecer no es tan común) la cosa es que yo, a veces, tengo sueños musicalizados. Algo así como sueños con banda sonora.
Una vez, mientras aburrida escuchaba la conversación de un grupo de tipos que se habían sentado junto a mí en una banca, oí a uno que contaba que había tendido un sueño acompañado de no sé qué canción de "Iron Maiden". Sus amigos se rieron y no le creían. De ahí deduje que a lo mejor no era un fenómeno tan generalizado como yo pensaba. A mí me sucedía a menudo y por eso creía que todos habían tenido alguna vez experiencias oníricas acompañadas de cierta música en particular.
Para mí estaba claro. Incluso tenía "música onírica" para ciertas ocasiones. Por ejemplo, siempre que soñaba con Gimme Shelter de los "Rolling Stones" era la señal inequívoca que al despertar vomitaría: por esa época yo era una especie de adoradora del rock y de todo lo que con él se relacionara, por lo tanto, era una mina que muy a menudo carreteaba y se emborrachaba (entre otras cosas pero para qué entrar en detalles...) y caía en estado de intemperancia sobre cualquier cama como un boxeador cae, nockeado, sobre la lona. Entonces venían las imágenes y de vez en cuando (afortunadamente pocas veces) el coro:

"Rape, murder!
It's just a shot away
It's just a shot away..."

No pasaba mucho tiempo y venía el despertar horrendo. El dolor de cuerpo, el dolor de cabeza y los espasmos en el estómago. Era como cumplir con una obligación: mi organismo exigía librarse de los litros de cerveza y vino baratos que había consumido alegremente y sin culpa la noche anterior.
Pero pasa el tiempo y uno cambia. O quizás de tanto amar y compartir con el rock uno pasa a vivirlo como se vive con los viejos amantes; sin esa desesperación, sin esa intensidad de cuando se tienen 18 o 20 años. Además uno se torna más fome o se deja de exigirle a la vida que sea una montaña rusa... con un par de buenas sorpresas a la vuelta de la esquina nos basta y nos sobra.
Entonces la música en sueños me abandonó.
Pero, no sé por qué, ha vuelto. Sin embargo no en las mismas condiciones de antes, ni es la música de antes.
Hace un par de semanas soñé con Gotas de Miel de "Nicole". No tengo idea por qué si jamás había escuchado entera esa canción, además que su intérprete no me gusta. De todos modos, como forma de agradecimiento a que el sonido poblara mis sueños otra vez (aunque con miedo de soñar con algo atroz como Alexander Pires) la bajé de internet ese día. Y hasta anduve media romántica, debo admitirlo.
Anoche soñé que andaba en bicicleta en un pueblo desconocido. De pronto me encontraba con una mujer (que no recuerdo) y ella empezaba a hablarme de un hombre. La historia era triste y yo para no ser menos le empezaba a contar una que tuve con un antiguo novio... entonces, casi como acompañando a mi relato, empezó...

"No te pares frente a mí
con esa mirada tan hiriente..."

Desperté feliz porque es una buena canción y porque entre "Nicole" y "Los Prisioneros" hay harto trecho y calidad de por medio. Además con la esperanza de que el Wurlitzer de mi inconsciente ha vuelto, goza de muy buena salud, y se está poniendo a tono con las circunstancias actuales.


2 comentarios:

Espeso dijo...

Ultimamente me persigue Suarez.

Mis dibujos favoritos: http://albertomontt.blogspot.com/

Espeso dijo...

Es "eso": http://espeso.blogspot.com/2007/07/i-was-there.html